falta de crédito

diciembre 27, 2011 § Deja un comentario

Es muy posible que ciertas verdades últimas, por ejemplo, el que la vida se nos haya dado dentro de un plazo y, por tanto, como una especie de crédito que deberíamos saldar, al fin y al cabo, esas verdades en las que se concentra la experiencia de la propia finitud, no podamos vivirlas in abstracto. No basta con saber que ciertas verdades últimas son, precisamente, verdaderas para que podamos vivir conforme a ellas. Hace falta también integrarlas en la totalidad de la existencia. Hace falta que nuestro cuerpo también las crea. Por eso, es muy posible que solo podamos asumirlas imaginando que hay alguien ahí arriba que nos ha concedido un tiempo de vida para hacer algo con ella, esto es, imaginando un dios que hoy en día en modo alguno podemos dar por sentado y que, por tanto, únicamente cabe suponer con algunas dosis de mala fe. Con todo, esto quizá sería lo más fácil. Tan fácil como acaso decir aquello de que la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada. Lo difícil es vivir estas verdades últimas a la judía, esto es, abrazando la vida como una vida debida a un Dios que ni siquiera admite ser invocado como divinidad. Un Dios que se da en el modo de la falta, que aún está por ver. Un Dios por-venir.

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