simples

diciembre 29, 2011 § Deja un comentario

Vivimos lejos de la vida. Nuestros días se suceden sin que sepamos hacia dónde. La distracción es nuestro único aliciente. Pero este es el efecto no previsto de una vida asegurada tras los muros de la ciudad. Cómo cambiarían las cosas si pudiéramos oler la muerte a nuestro alrededor, si viviéramos, por ejemplo, en medio de un clima de violencia. Puede que incluso llegáramos a creer sinceramente en algo. Más aún: que la bondad se revelase como un valor.

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