razones

enero 3, 2012 § Deja un comentario

Estamos tan acostumbrados a ello que apenas nos damos cuenta de lo que supuso que los hombres intentaran dirimir sus diferencias no por medio de la violencia o apelando simplemente a lo que siempre se había hecho o creído, sino al poder de convicción del mejor argumento. No debería extrañarnos, pues, que las exigencias de la racionalidad se experimentaran en su momento, el de la Atenas de Pericles, como una liberación de las sujeciones propias de las épocas o circunstancias. El argumento válido, en tanto que obliga a todos por igual, se revela, pues, como el único garante de la igualdad. Ahora bien, quien admite el caracter emancipatorio de una razón universal, debería estar dispuesto a conversar con el caníbal para hacerle ver que su hambre es un error.

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