over the rainbow

enero 15, 2012 § Deja un comentario

La trascendencia de un mundo sobrenatural no trasciende lo suficiente como para que valga como trascendencia. Un dios solo impresiona por su gigantismo. Su exceso es el exceso de lo superlativo, no el de esa nada cuyo solo aroma basta para que sintamos el vértigo de estar en el mundo. No hay genuina desmesura en un dios que solo marca paquete, aunque éste sea el de una suma bondad. La prueba de que lo sobrenatural no trasciende de veras es que los espectros solo impresionan a quienes no se han acostumbrado a ellos. Bastaría que nuestros muertos se sentaran a ver la tele para que su más allá dejara de impresionarnos. Como dejó de impresionarnos hace ya tiempo ese fuego caído del cielo que es el rayo. O el tornado que pone las vacas a volar. Tan solo el temblor de un hombre que hubiera sido abandonado en medio de un cosmos infinito y despoblado de dioses nos indicaría de una vez por todas que no hay más Dios que el que está por ver.

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