una cerilla de más
enero 21, 2012 § Deja un comentario
Si la cristiandad pudo quemar a los herejes sin los remordimientos de ahora es porque los cristianos de antes estaban convencidos de que los ponían en manos de Dios. Durante los tiempos de la Inquisición, la pira fue más que un castigo ejemplar, un modo de acelerar el pase al más allá. Que Dios se apiadase de esos hombres y mujeres, si es que en verdad se lo merecían. Si la muerte de esos desgraciados nos resultan hoy en día tan escandalosa y no solo moralmente intolerable es porque no tenemos tan claro que haya un más allá. Aunque bien pensado, no es mal síntoma. De hecho, también los sacrificios humanos en nombre de los dioses del más allá fueron un escándalo para los primeros creyentes en YWHW, los cuales, como sabemos, estaban tan convencidos de que todo se encontraba en manos de Dios que ni siquiera podían dar por descontada la posibilidad de un mundo sobrenatural. Según esos creyentes, más allá del mundo no había en verdad otro mundo, sino solo un Dios que, por si fuera poco, había decido tomarse un descanso. Para un judío de la época anterior a los Macabeos, que hubiera otro mundo fue algo que, como Dios mismo, aún estaba por ver.