¿hay más allá?
enero 24, 2012 § Deja un comentario
Pues eso, ¿hay más allá? Y la respuesta es que depende: depende de lo que entendamos por más allá. Es posible que lo haya, si se trata de otro mundo. E imposible, si se trata de lo otro del mundo. Esto último es así por lógica, pues toda posibilidad o es del mundo o no es posible. En cambio, la posibilidad de que el más allá sea otro mundo tiene que ver con el hecho de que sabemos muy pocas cosas. Un pez abisal no puede imaginar la vida en la tierra. Pero que no pueda imaginarla no significa que no pueda haber vida más allá del océano. De hecho, como sabemos, la hay. Ahora bien, lo cierto es que en cualquier caso ese otro mundo solo representa lo trascendente por falta de costumbre. Tan solo haría falta que nos familiarizáramos con la presencia de fantasmas para que esos otros que son los fantasmas pasaran a ser de los nuestros. Todos los mundos, al fin y al cabo, forman parte de un único mundo. De hecho, otro mundo, entendido a la manera de una dimensión oculta, tan solo puede representar una genuina trascendencia. Una genuina trascendencia únicamente puede darse como lo otro del mundo y no hay nada otro del mundo que no sea, precisamente, nada. En bíblico, esa nada que se encuentra en cierto sentido más allá de la totalidad se comprende como el silencio mismo de Dios. Y lo cierto es para quien se encuentra expuesto a esta trascendencia, la única que vale como tal, todo nace del vientre de ese silencio. De ahí que la realidad de Dios sea, estrictamente, imposible, precisamente, en tanto que real. Todo cuanto se halla en el mundo —todo lo posible— se da según la medida de nuestra receptividad y, por eso mismo, no acaba de ser algo otro, algo en definitiva real. Por eso en verdad no hay otro Dios que el imposible. Como la realidad misma.