antignosis
enero 31, 2012 § Deja un comentario
Que la chispa divina que, según muchos, habita nuestro interior pueda morir; que el mal pueda adueñarse por completo del corazón del hombre bueno es algo que, por sí solo, debería bastar para convencernos de que la distancia entre Dios y el hombre solo puede ser cubierta por un Dios que desciende hasta vaciarse de divinidad.