apotegma
febrero 3, 2012 § Deja un comentario
Solo hace falta leer la Biblia con un poco de atención para darnos cuenta de que, en el momento crucial, quien se encuentra sometido a Dios, no se encuentra bajo el amparo de Dios. Que los creyentes defiendan por lo común otra cosa —de hecho, justo la contraria— es algo que debería, cuanto menos, llenarnos de perplejidad.