sinrazón

febrero 8, 2012 § Deja un comentario

Decía Kant que una cosa es el motivo por el que decimos o hacemos lo que decimos o hacemos y otra, muy distinta, las razones que justifican —o deberían justificar— lo que decimos o hacemos, bien como verdad, bien como deber. Un motivo solo tiene que ver con nosotros, esto es, con nuestra necesidad de decir o hacer lo que decimos o hacemos, mientras que una buena razón da validez a lo que decimos o hacemos al anclar lo que decimos o hacemos fuera de nosotros mismos, sobre aquello que, en principio, se sostiene o debería sostenerse por sí mismo. Por eso resulta difícil de comprender que muchos creyentes desprecien la exigencia de dar razón de su esperanza (1Pe 3, 15). Como si la fe no fuera con el anuncio. Como si les bastara con decir que para ellos la fe es una buena solución. Como si tan solo les importara una fe olisbo, una fe al servicio de su propia felicidad.

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