ambivalencias
marzo 5, 2012 § Deja un comentario
La muerte es una desgracia, pero al mismo tiempo una bendición. Solo hace falta imaginar una vida sin fin para ver que la eternidad es, de por sí, el infierno. Al fin y al cabo, el valor de nuestra vida depende del hecho de que vivimos dentro de un plazo. Lo que dura siempre —lo que siempre se encuentra a nuestra disposición— no puede valer gran cosa. Quien promete la vida eterna promete pues un abismo.