la prueba del nueve

marzo 8, 2012 § Deja un comentario

Quienes creen en Dios como si creyeran en espectros deberían preguntarse qué ocurriría si, de repente, se les hiciera presente ese Dios en el que creen. Que entrara en la habitación y les dijera: «hola Manolo, soy ese Dios a quien te diriges en tus oraciones. ¿Qué quieres que haga por ti?». Lo más normal es que no pudieran dar crédito a lo que ven. Probablemente creerían que están sufriendo una alucinación. Pero esto es como decir que en verdad no pueden creer en lo que creen. Un Dios de esta guisa —un Dios-espectro— no parece que pueda valernos hoy en día como Dios. Aun le falta una buena dosis de trascendencia, como quien dice. Y, sin embargo, que Dios existe al modo de un espíritu bueno es lo que dan por supuesto muchos de quienes actualmente invocan a Dios. ¿En qué quedamos, pues? A un creyente de la Antigüedad difícilmente le hubiera sorprendido tal aparición. De hecho, contaba con esta posibilidad. Un creyente de los de antes no necesitaba suponer la existencia de los dioses. La daba por sentada. Pero hoy por hoy, no podemos evitar ver lo sobrenatural como algo simplemente paranormal. Y es que una vez sabemos que los reyes son los padres, resulta muy difícil seguir escribiendo la carta a los reyes. A menos que eso no tenga que ver con los reyes, sino con nuestra necesidad de escribirla.

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