pastores

marzo 10, 2012 § Deja un comentario

Una pastoral que, por miedo a romper la baraja, no se apoye en el testimonio creyente —en esas vidas excesivas que, habiéndose puesto en manos de los abandonados de Dios, solo son capaces de balbucear el nombre de Dios— está condenada a promover única y exclusivamente los buenos sentimientos y, por tanto, a tomar el nombre de Dios en vano. Pues Dios no tiene nada qué decir donde de lo que se trata es de ser buena gente. Confucio o el mismo Epicuro ya dijeron todo lo que tenía que decirse al respecto. Y luego esos mismos pastores se quejan de que no hayan vocaciones. Pero ¿quién querrá entregar su vida para provocar tan solo buenas vibraciones, aunque sea con la excusa de Dios? Lo blando llama a lo blando. Si se despistan, pronto no habrán ni vocaciones cristianas.

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