infinito Grégoire

marzo 24, 2012 § Deja un comentario

La historia de Grégoire —la que se cuenta en los olvidados de los olvidados— es puro evangelio y, por eso mismo, inagotable. Así, viendo de nuevo el documental, vas comprendiendo mejor ciertas cosas. Por ejemplo, de qué va esto de la salvación cristiana. Un salvado es un resucitado, como quien dice, y solo los muertos pueden resucitar. Es por eso que quienes aún confían en sus posibilidades —aquellos para quienes el mundo es todavía un campo de oportunidades— no pueden admitir la salvación que viene de Dios. Los destinatarios de la salvación no son otros que los muertos, los que ya no tienen vida por delante, los desplazados al extremo del mundo, esos locos atados a los árboles. Y es así que el único futuro que poseen esos hombres y mujeres sin remedio, esos que ya no cuentan, es el que les dió aquél que se puso insensatamente a su servicio, en el caso de los olvidados, el futuro —la vida por delante— que les dió un Grégoire Ahongbonon. Si esos locos pueden esperar algo de la existencia es solo porque alguien se puso en sus manos como si esas manos fueran las manos mismas de Dios. No es casual que los primeros creyentes ya vieran de buen comienzo que el predicador del Reino que fue Jesús de Nazareth tenía que ser en verdad el predicado. Que el Reino que anunciaba es el que, precisamente, comenzó con su fidelidad a la demanda de un Dios cuya voz no es otra que la que nace de la garganta de los sin voz. Ciertamente, estamos ante cosas de otro mundo. Lo dicho: puro evangelio.

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