los tiempos verbales
marzo 28, 2012 § Deja un comentario
Dios no es una ilusión. Pero no porque, de hecho, efectivamente exista algo así como un etéreo superman de la bondad, sino porque fue. En verdad, el mundo solo es posible por la contracción misma de Dios o, por decirlo de otro modo, por el hecho de que Dios —o, si se prefiere, lo real— fue definitivamente dejado atrás. Y, precisamente, porque Dios fue y no es, Dios se revela como el eterno por-venir del mundo. Al fin y al cabo, quien sabe de qué va esto de lo real, sabe que si hay mundo es porque la realidad es lo siempre pendiente del mundo.