espejos
abril 5, 2012 § Deja un comentario
Una cosa es desear y otra verse deseando. Una cosa es sentirse fuertemente inclinado hacia una mujer y otra ver desde fuera como tu cuerpo sufre un ataque de feromonas. Es obvio que quien reflexiona sobre sí mismo ya no coincide con su cuerpo. Solo en el primer caso uno se encuentra enteramente implicado en su deseo, y en este sentido decimos que, al menos mientras se encuentra sujeto a su deseo, no es más que su deseo. En el segundo, uno se halla, como quien dice, fuera de sí. Y es entonces cuando se plantean las preguntas que nadie puede resolver. Algunos aquí preferirán seguir siendo animales. Pero lo cierto es que solo ellas nos mantienen en el filo de un mundo que no se basta a sí mismo. Como si la experiencia misma de lo real solo pudiera dársenos como la puesta en cuestión del mundo.