templus fugit

abril 10, 2012 § Deja un comentario

Es de suponer que Pompeyo se llevó una gran sorpresa cuando entró en el arcano del Templo; habría esperado encontrar, al acercarse al interior del mismo, el centro de la adoración y, en él, la raíz del espíritu nacional, el alma vivificante de ese pueblo excepcional, centrado en un punto; habría esperado encontrar también un ser que pudiera ser objeto de su devoción, un ser cuya veneración tuviera sentido, pero al entrar sus esperanzas se vieron defraudadas y tuvo que comprobar que el centro misterioso era un espacio vacío.

GWF Hegel

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