(el) uno está que trina
abril 15, 2012 § Deja un comentario
A veces pienso que la Trinidad fue concebida para que entendamos de una vez por todas que Dios siempre se encuentra más allá de lo que uno pueda llegar a creer sobre Dios. Así cuando identificamos, por ejemplo, a Dios con el Espíritu, viene el dogmático para recordarnos que el Espíritu es en todo caso de Dios —y para más inri de un Dios crucificado—, pero no es Dios. Cuando, siendo más cristológicos, identificamos a Dios con el Crucificado, entonces ese mismo dogmático nos indica que si podemos admitir a un hombre crucificado como Señor es porque un hombre despojado de su humanidad es algo más que un humano. Y cuando estamos tentados de seguir con el viejo teísmo y quedarnos solo con el Padre, el dogma insiste en que un Padre no puede darse sin el Hijo. O, lo que viene a ser lo mismo, que no hay Dios que valga sin la obediencia del hombre. Al fin y al cabo, esto del Dios uno y trino tiene más miga de la que parece. Como si se nos quisiera decir que uno no puede creer en Dios —que nadie puede honestamente ponerse en sus manos—, donde no renuncia a su creencia.