más Duchamp
abril 15, 2012 § Deja un comentario
Si el urinario de Duchamp puede mostrarse como bello es porque ya no hay belleza qué representar. La fe en una belleza incuestionable —el dar por sentado que existe una belleza más allá— hace posible que podamos dividir las cosas en bellas y no bellas (o no tan bellas). Pero donde ya no cabe esa fe, entonces ya no es posible seguir dividiendo. Un urinario se sitúa a la misma altura que la Gioconda. Todo deviene bello por la previsible muerte de la belleza. (Hagamos las debidas traducciones y tendremos una bonita teoría de la Encarnación.)