incarnatus est
abril 16, 2012 § Deja un comentario
El inaudito perdón de un Dios-crucificado no debe comprenderse como una posibilidad del hombre. Pues, los posibles modos de ser del hombre solo se dan en relación con la serie de los arquetipos o modelos de existencia, y Dios, puesto que, en sí mismo, no se define por un modo de ser, difícilmente puede revelarse como un modelo para la existencia. Ahora bien, ese perdón tampoco puede comprenderse como una posibilidad de Dios… como si Dios pudiera perdonarnos o no. Pues la Encarnación no es una posibilidad de un Dios que pueda concebirse con independencia de su ponerse por entero en manos del hombre. La Encarnación pertenece a la esencia misma de Dios. Porque Dios desde el origen de los tiempos decide negarse a sí mismo para que sea posible el hombre, Dios desde el principio no es más —aunque tampoco menos— que la misericordia de un Crucificado. De ahí el prólogo del evangelio de Juan.