diábolo

abril 20, 2012 § Deja un comentario

Decía Baudelaire que el triunfo del diablo consistía en habernos convencido de su inexistencia. Sin embargo, lo demoniaco existe, aun cuando carezca de entidad. El demonio es, de hecho, esa imagen —ese ídolo— que, al someternos por entero, hace difícil, por no decir imposible, que podamos ver más allá de nosotros mismos. Es así que lo diabólico nos impide salir del círculo de nuestro ombligo, de responder, al fin y al cabo, a la llamada, mejor dicho, al grito de Dios. De ahí que, para el hombre, la imagen arquetípica de Eva haya sido desde antiguo, no ya la imagen de lo demoniaco, sino lo demoniaco mismo. Como, para la mujer, acaso lo haya sido la figura del Príncipe.

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