transconfessional: comentarios a la teología de Javier Melloni (2)
abril 25, 2012 § Deja un comentario
Dice el maestro zen Seng-t’san: «definir lo que te gusta versus lo que no te gusta / Ésta es la enfermedad de la mente… Cuando una mente no está turbada / las diez mil cosas no ofenden». Precioso, sin duda. Ahora bien, compárese este poema con Mt 25 —con aquello del tuve hambre y me disteis de comer…— y quizá comprendamos de una vez por todas que una cosa es estar por encima del sufrimiento, aunque ocasionalmente ese sufrimiento nos incline a la compasión, y otra ser rehén de tu hermano. Que una cosa es formar parte del flujo de la vida, con las grandes tragaderas que ese mismo flujo exige, y otra no ver más espíritu que el hálito de los hambrientos. Que una cosa es ver a Dios en el crecimiento de la hierba y otra ver en el sufrimiento del inocente la huella de un Dios que está por-venir. Que una cosa es formar parte de Dios y otra permanecer a la espera de Dios como el hijo que aguarda a que papá regrese del campo de batalla. Que un creyente no puede permanecer del lado de la maldición, pero tampoco del de la bendición. Que la perplejidad de Job, la que nos mantiene a la espera de un final de los tiempos, no coincide con la inmersión del hombre en las miasmas de un tiempo infinito.