las frases de Rudolf
mayo 19, 2012 § Deja un comentario
Rudolf Bultman decía que el ateísmo de la ciencia contemporánea «no puede consistir en que niegue la realidad de Dios, pues la ciencia sería también atea, si afirmara esa realidad en cuanto ciencia.» Traducción: Dios no se revela como hecho, ni siquiera como hecho o ente sobrenatural. Pues un hecho o ente sobrenatural sigue siendo objeto de un posible conocimiento. Ahora bien, si no se trata de un hecho, ¿de qué se trata entonces? Lo hemos dicho muchas veces: un creyente no es aquel que sabe que Dios existe o, cuanto menos, lo supone, sino aquel que se encuentra sometido a la realidad de Dios. Ahora bien, uno solo puede encontrarse sometido a un Dios cuya realidad no se muestra según la medida de nuestro conocimiento, es decir, un Dios que no se da según el modo del presente, sino como aquello que se encuentra, no ya en otro mundo, sino más allá de cualquier mundo, incluido el otro. Dios se revela, en sí mismo, como lo otro del mundo. Y en verdad lo otro del mundo es esa mezcla de silencio y promesa que abraza todo cuanto es. De ahí que bíblicamente digamos que quien se encuentra sometido a Dios no sepa a ciencia cierta qué decir acerca de Dios. Un cristiano cuando le exigen hablar de Dios no debería, pues, llenarse la boca con Dios. Más bien debería hablar de aquellos que sufren su trascendencia, de aquellos que lo encuentran en falta, al fin y al cabo, de aquel Crucificado que ocupa su lugar. Un creyente es, en definitiva, aquel que permanece a la espera de Dios y, por eso mismo, a la espera del final de los días. No es casual que el cristianismo nunca haya hecho buenas migas con esos que dicen saberlo todo sobre Dios, los gnósticos de diversa calaña… a pesar de que haya sobrevivido tolerando en sus filas ese gnosticismo que, por otro lado, condena.
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