el alien
junio 11, 2012 § Deja un comentario
Incubamos la muerte, la llevamos dentro: esta es la verdad. Pero ¿basta con saber la verdad como para que podamos vivir conforme a ella? No lo parece, pues lo cierto es que vivimos como si ésta no fuera la verdad, como si, en definitiva, no nos fuéramos a morir. La mente puede saberlo, pero el cuerpo no sigue aquí la pista de la mente. El cuerpo, mientras tenga salud, no sabe de la muerte. De ahí la importancia del lenguaje de la imaginación —de la superstición—, acaso el único lenguaje que el cuerpo entiende. Y es que, sin duda, viviríamos de otro modo, si pudiéramos creer que dentro de nosotros habita un alien que, tarde o temprano, nos abrirá las tripas (como ocurre en la película homónima de Ridley Scott). Puede que nuestra falta de integridad —nuestra dificultad de ser de una pieza— tenga que ver con el hecho de que ya no podemos creer en esas supersticiones que hacían posible que el cuerpo pudiera participar de la verdad del alma. Ya se sabe: con el agua sucia, tiramos también al niño. Nunca mejor dicho.
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