yoes (1)

junio 11, 2012 § Deja un comentario

Las creencias no son como los diferentes whiskeys que se encuentran a nuestra disposición en un estante. Dime en qué crees y te diré quién eres. Así, no es lo mismo creer que te has convertido en un genocida porque has sido poseído por un espíritu demoníaco que creer que eres, por eso mismo, un culpable. La relación contigo mismo no puede ser la misma en un caso que en otro. En el primer caso, el mal no tiene que ver contigo. En el segundo, se revela como lo más profundo de ti mismo. En el primer caso, puede que baste con un rito de purificación. En el segundo, solo puede redimirte el inviable perdón de tus víctimas. El yo que está implicado en cada caso no es el mismo. En el primero, se trata de un yo elemental, embrionario. En el segundo, de un yo exacerbado, extremo, radical. El primero puede prescindir de Dios, pues le basta con un espíritu benefactor. El segundo, ya quisiera prescindir de Dios. Y es muy posible que, a pesar de que ambos hayan nacido de mujer, su diferencia sea semejante a la que pueda mediar entre el hombre y la bestia.

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