quaestio facti
junio 18, 2012 § Deja un comentario
Apelar a los hechos a la hora de demostrar nuestras ideas acerca de Dios es inútil, pues aquello que pueda valer como hecho es algo que se decide en el marco categorial de un determinado mundo. Y hay tantos mundos como visiones del mundo. Así, un bosque es de hecho sagrado para quien puede verlo así, no para cualquiera. Quien dice que un bosque no es más que un bosque no está más cerca de los hechos que el aborígen que ve ese bosque como el lugar de la presencia divina, del mismo modo que quien ve solo un trozo de metal no está más cerca de la verdad que quien es capaz de ver una medalla en ese mismo trozo de metal. La visión va con el como, con la interpretación. Si damos por sentado que la interpretación religiosa siempre se añade a la simple descripción de los hechos es porque ya no podemos ver espontáneamente en las cosas que pasan la presencia de Dios. Dios ya no pertenece a nuestro mundo. Aunque lo cierto es que, para un lector atento de la Biblia, YWHW nunca se hizo presente como algo del mundo, ni siquiera de un mundo sobrenatural. YWHW no es alguien de otro mundo, sino lo otro del mundo. Aún hemos de recorrer un buen trecho para caer en la cuenta de que la crítica profética a la idolatría es, en definitiva, una crítica a la concepción típicamente religiosa de la presencia divina.
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