Oswiecim (y 2)
julio 10, 2012 § Deja un comentario
Sí, todos sufrían substancialmente una profunda modificación de su personalidad, sobre todo una atenuación de la sensibilidad en lo relacionado con los recuerdos del hogar, la memoria familiar; todo eso pasaba a un segundo plano ante las necesidades imperiosas, el hambre, la necesidad de defenderse del frío, defenderse de los golpes, resistir a la fatiga. Todo ello propiciaba condiciones que pueden calificarse de animales, como las de bestias de carga. Es interesante observar cómo esas condiciones animales se reflejaban en el lenguaje. En alemán hay dos verbos para «comer»: el primero es «essen», que designa el acto de comer en el hombre, y está «fressen», que designa el acto en el animal. Se dice de un caballo que «frisst» y no que «isst»; un caballo zampa, en suma, un gato también. En el Lager, sin que nadie lo decidiera, el verbo para comer era «fressen» y no «essen», como si la percepción de una regresión a la condición de animal se hubiera extendido entre todos nosotros.
Primo Levi