cuenco

julio 11, 2012 § Deja un comentario

Dios es increíble. Esto es, nadie sensatamente puede creer en la promesa de Dios, en su por-venir. Cuando lo natural es que el pez grande se coma al chico, ¿cómo esperar otra cosa? ¿Quién será, por tanto, capaz de Dios? ¿Quién podrá confiar en lo imposible? ¿Acaso tan solo el cuerpo?

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