Babel
julio 13, 2012 § Deja un comentario
Dice Barth: donde se construyen torres, siempre hay algo que huele mal. Inevitablemente, pienso en Babel, en ese intento tan humano de alcanzar a Dios, aunque sea por la vía de la bondad. Y ya sabemos como acabó ese intento: con la confusión de lenguas, con la dispersión de los dioses, con las mil y una religiones. Acaso sea cierto que el pluralismo religioso hunde su raíz en el deseo de ser como Dios. Como si al fin y al cabo desde Dios no hubiera religión que pudiese valer.