el juego del pilla, pilla
julio 15, 2012 § Deja un comentario
Para intuir, cuanto menos, por donde van los tiros de la trascendencia supongamos por un momento que no tenemos ni idea de la posible existencia de un más allá. Que somos algo así como monos que no van mucho más lejos de su instinto. Supongamos también que, por aquello de las casualidades, uno de estos monos se pregunta si eso es todo: comer cuando se tiene hambre, beber cuando se tiene sed, dormir cuando nos alcanza el sueño… Pues bien, no hace falta mucho más. Ese mono ya ha sido arrojado al más allá. Ya no volverá a hacer una siesta en paz. Y es que nuestra relación con la trascendencia probablemente tenga más que ver con las preguntas sin respuesta —con el hecho de permanecer en suspenso— que con el atravesar ciertas puertas.