sobre las historias bíblicas
julio 15, 2012 § Deja un comentario
Elie Wiesel pone en escena a Abraham, Isaac y Jacob. Su misión es ir por el mundo para hacer un inventario del sufrimiento de los hombres. Según Wiesel, una vez regresan al cielo dan cuenta de lo visto y Dios escucha en silencio. Dios calla mientras los hombres son devorados por la tiniebla. Su silencio es total, absoluto. “Los asesinos matan, los asesinos ríen», dicen los testigos. Y Dios siempre calla. Oprimidos por este silencio, los tres enviados retroceden, pero Dios no les llama. Y finalmente escribe Wiesel: «en definitiva, el silencio de Dios es Dios. Dios no habla ni escucha. Se tapa las orejas”. ¿Es esto, sin embargo, cierto? Aunque sepamos que estas cosas de hecho no ocurren tal y como nos lo cuenta Wiesel, no podemos evitar la sensación de que en verdad sí ocurren tal y como nos lo cuenta (o de que al menos están muy cerca de la verdad). Pero en ese caso ¿por qué no calificamos este relato de superstición tal y como lo hacemos con la gran mayoría de relatos bíblicos? ¿Acaso los autores bíblicos no escribieron de igual modo acerca de Dios? ¿Es posible que aún no sepamos leer?