domine Deo

julio 16, 2012 § Deja un comentario

Decir que Dios es el Señor del tiempo, significa que la eternidad no puede tener la última palabra. O, lo que viene a ser lo mismo, que la vida del hombre es sagrada, intocable. Pues desde el punto de vista de la eternidad, ni siquiera un genocidio parece que tenga la más mínima importancia. Será verdad que, ante el peso de la eternidad, el hombre no es más que un ciego esperar al Dios invisible, que los tiempos, en definitiva, tengan un final.

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