de los nombres de Dios
julio 22, 2012 § Deja un comentario
Cuando la Biblia insiste que de Dios como tal tan solo tenemos el nombre —o también que Dios en sí mismo no admite predicación— ¿acaso no nos está diciendo, con claridad insoportable, que el creyente es, precisamente, aquél que no puede decir nada acerca de Dios? ¿Que quienes se encuentran bajo Dios no son aquellos que cuentan con el poder de Dios, sino aquellos que respiran su silencio? ¿Acaso el solo nombre de Dios no arroja la intervención de Dios hacia un inviable final de los tiempos? Y ¿acaso este diferir de Dios no nos ata al otro hombre en mayor medida que cualquier divinidad al uso?