le mal

julio 25, 2012 § Deja un comentario

La bondad lo es todo. Es decir, no hay nada más allá de la bondad. Y para comprenderlo podríamos imaginarnos a un hombre bueno (o a una mujer) en medio de los desastres de la guerra. ¿Acaso su bondad —o, mejor dicho, su absurda, por inviable, bondad— no se erigiría como lo más sagrado de la existencia? ¿Y acaso no debería esa bondad ser preservada en una urna a fin de mantener viva la oportunidad de los hombres de trascender el mundo?

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