el pellizco de la hormiga
julio 26, 2012 § Deja un comentario
Hay dos tipos de yo. El que permanece dentro de los límites de un modo de ser —el que se identifica con un determinado papel— y el que nunca acaba de encontrarse allí donde está, aquél que no puede evitar preguntarse qué es lo que está haciendo cuando hace lo que hace, incluyendo el amor. El primero vive la existencia como si fuera un niño. El segundo, a una cierta distancia de sí mismo. Las búsquedas del primero son técnicas, es decir, tienen que ver con el cómo se alcanza tal o cual meta. Las del segundo son esenciales, en tanto cuestionan el valor mismo de la meta. Los primeros suelen estar sujetos a un determinado modelo, a un cierto sentido del deber. Los segundos, a una demanda insatisfacible. Los primeros habitan en el interior de las respuestas. Los segundos experimentan una día tras otro el aguijón de los interrogantes que no cabe resolver. Los primeros avanzan en las cosas de la vida, aunque siempre girando en torno a sí. Los segundos vuelan, aunque sea cayendo. Los primeros se sienten como en casa en los templos, sean los de 'Dios' o los de la moda. Los segundos, en los paisajes despoblados. Los primeros pueden ser felices. Los segundos existen más allá de su felicidad.