huevos fritos

julio 27, 2012 § Deja un comentario

Estoy tomándome unas cervezas en el bar del Carlos, aquí en Sant Pol. Junto a mí, una mesa de tres currantes que «sueltan pestes» de su etapa escolar en los escolapios. Están, como quien dice, hasta los huevos, de las cosas de los curas. Se confirma, una vez más, que Dios pierde la partida donde los sacerdotes ocupan su lugar. O, por decirlo en términos más amables, donde los creyentes hablan de Dios antes de tiempo. Es muy posible que su conversación tuviera otro tono, si los curas que conocieron, en vez de hablarles de su Dios, hubieran sido un poco más honestos y les hubiesen hablado de la fe de los pocos hombres de Dios. De aquellos que, como Grègoire Ahongbonon, desde las profundidades de la existencia, no hacen otra cosa que restituir la humanidad perdida a los locos de atar. Pero esto es tan antiguo como la bíblica oposición entre el templo y el profeta.

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