ante (la) nada
julio 28, 2012 § Deja un comentario
Si Dios es, en sí mismo, el silencio que envuelve la totalidad de cuanto es ¿por qué Dios y no más bien la nada? ¿Acaso no es posible enfrentarse a ese silencio sin poner a Dios por en medio? Ciertamente, es posible. Pero en ese caso, ese silencio no será obviamente el de Dios. Pues si ese silencio es de Dios es porque, para la conciencia creyente, no se da como algo último, sino como el que engendra la llamada que somete al hombre por entero y lo arroja al final de los tiempos como si en el estuviera en juego el destino mismo de Dios.