de sacerdotes y fariseos
julio 28, 2012 § Deja un comentario
Es curioso como en la Biblia, los que han encarado a Dios no creen que Dios esté de su lado. O mejor dicho, no creen que estén cerca de Dios. Esto es lo que creen los sacerdotes y fariseos, los cuales son, no hay que olvidarlo, buena gente, al menos en su mayoría. No deja de llamar la atención que quienes creen de verdad —los fieles, los que obedecen a la voluntad de Dios— prefieran, en el fondo, no tener que vérselas con Dios, a pesar de que, desde el abismo de sí mismo y como cualquier nacido de mujer, invoque el amparo de Dios. Como si, al fin y al cabo, esto de Dios no tuviera que ver con el hecho de sintonizar con la bondad de Dios, sino con responder a la demanda infinita del pobre, esto es, con hacer lo debido … sin Dios mediante. Como si, en definitiva, lo que estuviera en juego no fuera nuestra integridad, sino la del otro. De hecho, fue el mismo Jesús el que rechazó, a pesar de su capacidad para la compasión, el calificativo de bueno (Mc 10, 18). ¿Acaso no hemos aún comprendido que Dios saca creyentes de las piedras? Cada vez entiendo menos el empecinamiento de muchos por apropiarse de los frutos del Espíritu sin pasar por sus dones, los cuales siempre se dan a sangre y fuego.