F.N.
julio 28, 2012 § Deja un comentario
Es curioso que los contemporáneos de Nietzsche, sobre todo aquellos de mente estrecha, se creyeran con derecho a darle unas palmaditas en la espalda, para decirle eso tan manido del no n'hi ha per tant. Ellos le juzgaron antes de tiempo, como hacemos los que andamos por ahí henchidos de nuestra mediocridad, cuando es la gran mente la que nos juzga antes incluso de que podamos darnos cuenta. Aunque forma parte de nuestra mediocridad el creer que ese juicio no va con nosotros. (Y, así, la cosa se pone más dramática cuando de lo que se trata no es de la mente, sino de la bondad. Pues, ante la bondad insoportable de quien viste al desnudo sin creerse bueno, muchos se decantan por la pendiente del també es pot ser bon cristià passejant el gos…)