Dante
julio 30, 2012 § Deja un comentario
Harold Bloom siempre ha insistido en que el gran hallazgo de Dante es Beatriz. O, mejor dicho, que la audacia de la Divina Comedia consiste en colocar a Beatriz en el lugar de Dios. No casualmente es Beatriz quien fija el arquetipo del eterno femenino en la cultura occidental. Y, sin duda, de esas lluvias provenzales, los lodos de nuestro romanticismo. Pues el romanticismo, sobre todo una vez ha pasado por la parrilla hollywoodiense, lo que da por descontado es que no hay otra redención que la del amor entre hombre y mujer. Ahora bien, como ocurre con casi cualquier fe, uno tiene que ser muy ingénuo para creérselo. A menos que entendamos que ese amor solo puede redimirnos como el abrazo de los náufragos. Pero no parece que los tiros románticos vayan por ahí. Las películas que tratan de este amor, siempre terminal, suelen ir con subtítulos.