según Juan (2)

agosto 2, 2012 § Deja un comentario

El cristianismo dice pocas cosas y una de ellas es que no cabe pensar a Dios como Dios, sin pensar al Crucificado como Dios, algo a todas luces inaceptable para quien sepa qué significa la palabra 'dios' al margen de cristianismo. Algo le ocurre a Dios mismo en esa Cruz para que podamos seguir considerándolo como una divinidad que se encuentra por encima del hombre. Pero un Dios que se ofrece por entero en la Cruz ¿en qué sentido puede seguir siendo un Dios para el problema del sufrimiento? ¿En qué sentido puede ofrecernos una solución? ¿Que sensibilidad religiosa puede tomarse en serio un Dios que haya decidido no ser Dios sin el hombre o, mejor dicho, sin que su carne pueda resucitar? El tema cristiano, al fin y al cabo, es que no hay Dios, sin la resurrección de los muertos. Y quizá sea este el profundo significado de las sentencias neotestamentarias de la preexistencia del Hijo, pues no hay que olvidar que en el momento en que Juan escribe aquello de que la Palabra era junto a Dios, ya se tenía muy claro que esa Palabra no era otra que un Crucificado en nombre de Dios. Esto es, que forma parte del ser mismo de Dios —de su esencia dirían los clásicos— el morir en manos del hombre, para que el hombre pueda ir más allá de la muerte… sin tener que abandonar el cuerpo.

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