la felicidad
agosto 11, 2012 § Deja un comentario
Quien cree que uno puede ser feliz solo jugando a la play o probándose trapitos durante todo el santo día, podrían preguntarse que le diría a su hijo si le soltara, precisamente, que él es feliz haciendo eso. Pues hay algo en nosotros que no admite que uno pueda ser feliz sin, de algún modo, perseguir algo que merezca la pena. Y lo que merece la pena no se decide en los estrechos límites de una sensibilidad aun por madurar. Es como aquel tío que nos dice que él solo es feliz tirándose a las tías (o, lo que es peor, a las cabras). Fácilmente le diríamos que algo se pierde de la vida donde no ve más que culos. Pues quien dice que es feliz de este modo no habla de la felicidad, sino de sí mismo. Con todo, no deja de ser cierto que nuestra felicidad, aunque se trate de aquella de quien sabe vivir, no constituye una última palabra.