la fira alternativa (y 2)

agosto 11, 2012 § Deja un comentario

Nadie que tenga dos dedos de frente —nadie que tenga presente los horrores de la historia— puede confiar en las posibilidades del hombre. Que el león coma hierba, no es algo que esté en nuestras manos. Y, sin embargo, hay ciertas cosas que no podemos tolerar. Por ejemplo, que unos suden sangre, para que otros vivan mejor. De ahí que tengamos que coger el pico y la pala. Pero una revolución que dependa de imágenes demasiado creíbles, tarde o temprano, termina por naufragar. Pues esas imágenes se revelarán con el tiempo como falsas expectativas. Un ideal no deja de ser un ídolo. Ocurre aquí como el enamorado que le promete el oro y el moro a su chica solo porque aún no le ha olido los pies. Pico y pala, sin duda —o, si hiciera falta, el martillo comprensor—, pero solo porque no podemos tolerar ciertas cosas o, por decirlo en creyente, porque no podemos hacer otra cosa que obedecer a un mandato indiscutible (un creyente es un soldado), sabiendo que, una vez hayamos resuelto el problema de hoy, a la mañana siguiente tendremos que seguir cavando. Y es que el porvenir siempre queda en manos de Dios. Como quien dice.

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