vecinos (y 2)

agosto 11, 2012 § Deja un comentario

I. M. se pregunta si quien se va al Raval a echar una mano a los hijosdeputa es acaso mejor que mis vecinos adolescentes de sant Pol, esos que gastan las horas mirándose al espejo y jugando a la play. Pero se lo pregunta por preguntar, pues es obvio que del lado del hombre es mejor ir más allá de uno mismo que permanecer mirándose el ombligo. Es mejor quien ha visto ya demasiadas cosas de los hombres, como quien dice, que aquel que solo se pregunta si tiene un buen aspecto o si logrará superar el nivel diez del fly simulator. Al menos esto es tan viejo como Platón, cuando en el final de su apología, decía aquello de que una vida reflexionada posee más valor que una vida sin reflexionar. Sin embargo, lo extraño —lo inaceptable para el hombre— es que del lado de Dios aún no haya nada decidido aquí. Pues nada de lo que haga el hombre por ir más allá de sí mismo garantiza que en el momento de la verdad, ese adolescente dé un paso al frente, y tú, con tus inquietudes y tus logros, escurras el bulto.

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