escathon
agosto 12, 2012 § Deja un comentario
Quizá comprenderíamos mejor la calificación de Jesús de Nazareth como Hijo de Dios, si en vez de comprenderla espacialmente, esto es, como si Jesús se hubiera desplazado de arriba a abajo, la comprendiéramos en términos estrictamente escatológicos, como si Jesús hubiese venido del futuro, de esos tiempos finales en donde se decide la relación de Dios con el hombre. Incluso el lenguaje de la resurrección adquiere una mayor inteligibilidad. Pues quizá los evangelistas no quisieran decirnos otra cosa cosa que la siguiente: que la muerte abyecta de Jesús de Nazareth lo que hace es revelarnos su existencia como la de un resucitado, esto es, como la de ese hombre que estaba tan próximo a Dios (a su altura, a su mandato) que regresó de la muerte de los tiempos finales con la vida misma de Dios, aquella que une a los hombres de una vez para siempre con lazos de sangre.