la hermana
agosto 12, 2012 § Deja un comentario
Escribe Sándor Marai: «entre el hombre y la naturaleza puede haber vínculos que desconocemos. Porque Dios está detrás de todas las cosas. No es tan fácil llegar a Dios. También hace falta sacrificio. La gente desea sacrificarse porque solo así puede esperar reencontrarse con Dios. Quieren sacrificio… porque sin Dios no pueden vivir.» Hoy en día, sin embargo, estamos lejos de comprender el alcance de estas palabras. No en vano venimos de un cristianismo que hizo del sacrificio religioso un sinsentido. Pues el cristianismo dice básicamente dos cosas: que sin sacrificio no hay reconciliación con Dios que valga (y en esto el cristianismo sigue siendo religioso); pero el sacrificio que vale no es el del hombre, sino el de Dios (y esto es lo que ninguna religión puede admitir). Quizá el hombre pueda vivir sin Dios, pero lo cierto, cristianamente hablando, es que Dios no puede vivir sin el hombre. De ahí que para un cristiano lo decisivo no sea alcanzar a Dios, sino responder al sacrificio de Dios, aquél que hace, precisamente, que en la historia no pueda haber otro Señor que el Crucificado. Y esto tiene más que ver con la justicia que con el hecho restablecer la conexión con el orden natural de las cosas.