Jn
agosto 15, 2012 § Deja un comentario
El evangelio de Juan es una de las pocas grandes obras del espíritu. De hecho, con sus equívocos, es el gran evangelio cristiano. En él se reescribe todo el AT, pues todo cuanto es posible decir de Dios se dice de aquel que muere como un maldito de Dios. Pues, una de la líneas de fuerza que recorre el evangelio atribuido a Juan es que antes de la desaparición de Jesús de Nazareth nadie comprende nada de Dios. Y esto es lo mismo que dijeron los profetas con respecto a Dios mismo: que nadie se encuentra en manos de Dios, mientras Dios siga siendo aquel con quien podemos tratar religiosamente. Pero hay que tener mucha audacia para decir que nadie se sitúa ante Dios, si no se sitúa ante la Cruz. Tanta audacia que el cristianismo solo pudo sobrevivir entre los hombres manteniendo a Dios en su lugar y haciendo de Jesús un dios paseándose por la tierra.