strong sense
agosto 15, 2012 § Deja un comentario
Como perros que olisquean las esquinas buscamos aquí o allí, casi sin ser conscientes de nuestra desesperación, los momentos de la sensación verdadera. La mujer abrazada a su amante en el asiento de atrás de una moto de gran cilindrada por las carreteras de la costa. Una cerveza en un chiringuito de la playa, al fin solitaria. Los minutos después del amor en el que ella reposa sobre el pecho del hombre. La soledad de una celda monástica… Siempre son momentos silenciosos, instantes que no exigen la palabra, un término en el que fácilmente creemos que ya hemos llegado, que no hay nada más allá. Y a veces también creemos que viviremos de esos momentos, que esas sensaciones bastan para sostener una existencia. Nos equivocamos, por supuesto.