diálogo oriental

agosto 16, 2012 § Deja un comentario

Una vez en el más allá, habiéndonos convertido en espíritus puros, le preguntamos a la luz «¿esto del mundo es una broma, no?» Y la luz nos responde: «en absoluto. Es un medio de purgación.» Pero nosotros insistimos: «¿y qué ocurrirá con aquellos que purgaron demasiado?» La luz: «pues nada. De hecho, ya dejaron esa existencia atrás. Ya te los encontrarás por aquí.» Nosotros: «quizá no nos hemos explicado bien, te preguntamos por ellos, no por su espíritu.» La luz: «ellos son su espíritu. El cuerpo es una tara.» Nosotros: «creíamos que el cuerpo iba con nosotros, aunque no coincidamos con él.» La luz: «estabais equivocados.» Nosotros: «por tanto, ¿no debemos reparar el sufrimiento de los muertos? ¿La vida de las víctimas tiene el mismo peso que la de sus verdugos?» La luz: «el verdugo tendrá que purgar un poco más.» Nosotros: «pero quien purgue de más ya será otro…» La luz: «no. Se trata del mismo espíritu.»

Comentario de texto: u Oriente tiene razón, o la tiene Israel. Pues si somos espíritus encarnados en la prisión del cuerpo, entonces el sufrimiento es lo de menos, algo al fin y al cabo transitorio. Mientras que si somos nuestra relación con nuestro cuerpo, aunque ésta sea problemática —esto es, si somos cuerpos sometidos a la imposible exigencia de Dios—, entonces el sufrimiento nos alcanza como aquello más íntimo y la redención no puede consistir en una metamorfósis. Y es que el vuelo de la mariposa nunca fue una respuesta para el gusano.

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