un Dios en suspenso

agosto 16, 2012 § Deja un comentario

A propósito de Dios, puede que la Biblia no pretenda decirnos otra cosa que la siguiente: que donde el huérfano, la viuda, el extranjero… interrumpen nuestra vida, Dios como tal queda en suspenso. O, por decirlo con otras palabras, que nuestro deseo de vincularnos a Dios, de participar de su plenitud o poder —nuestro anhelo religioso— es pospuesto hasta el final de los días, esto es, hasta que los hambrientos hayan saciado su hambre. Y todo esto en nombre de Dios, esto es, en su lugar. Pues para quien se encuentra bajo Dios no puede haber nada de Dios en el presente que no sea un rostro marcado por la inaccesible altura de Dios.

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