historias bíblicas (8)
agosto 17, 2012 § Deja un comentario
Una mujer en la barra de un bar de carretera a eso de media noche. Piensa en su hija de nueve años, Anita. En cómo podrá sacarla del agujero. Un hombre se le acerca. «¿Cuánto?» «Cincuenta y la cama.» Ella entra primero en el cuarto de la pensión. «Lávate en el bidé», le dice a él. Ella se quita la ropa y se tumba en la cama, mientras él se desabrocha los zapatos. Dos minutos, él con la boca abierta sobre el rostro de la mujer. Ella mirando al techo, repasando la lista de la compra de mañana. El truco funcionaba en la mayoría de los casos. «Lo siento», dice él. Ella le mira a los ojos y le acaricia la mejilla. «No importa. Es mi oficio.» Los zapatos ahora no parece que le entren. «Vuelve cuando quieras.» Él no responde. Comprueba que el alzacuellos siga en el bolsillo del pantalón. Luego se va. Sus pasos resuenan como el traqueteo de una carretilla. Ella se queda un poco más. «Espero que le guste a Anita», piensa hacia sus adentros, mientras juguetea con esa fina cruz de plata. «Él seguro que tiene de recambio.»